René Chapman
La herida en mi brazo comenzaba a comer, y sé perfectamente que se debe a lo infectada que está
—Maldición —blasfemé, encendiendo las luces intermitentes para estacionar el auto a un lado de la carretera.
Llevé una mano al área afectada, ejerciendo un poco de presión. Aunque el dolor no era insoportable, comezón sí que me jodía.
Entonces, para variar, recordé las palabras de Ivette:
«Haz que el médico de la familia te vea»
Debatí internamente por unos segundos lo que debía hacer, a