Ivette Russell
¿En qué estaba pensando cuando actué así?
Por Dios. No sólo había quedado como una tonta, sino, como una que estaba insegura de sí misma.
Me escabullí de la habitación con la excusa de que ducharía a la bebé, pero lo cierto es que me quedé encerrada en el cuarto de baño completamente horrorizada.
Alguien llamó a la puerta:
—Sra., ¿Está bien?
Se trataba de Clarissa.
—Oh, sí. Perfectamente —mentí.
—El Sr. me ha pedido que vea por usted.
Abrí la puerta lo suficiente para asomar la c