POV de Santiago
El vínculo se tensó de golpe, como un alambre llevado al punto de ruptura.
Dolor. Miedo. Luego nada.
Lucia.
Bajé el último escalón corriendo y ni me molesté en frenar cuando el corredor se estrechó. Mi hombro chocó contra la piedra, desgarrando la piel. No lo sentí. El mundo se había reducido a una sola verdad: ella estaba aquí y se estaba desvaneciendo.
El subsuelo respiraba podredumbre. El aire húmedo se aferraba a mis pulmones, pesado y agrio. La luz de las antorchas parpadea