Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas horas pasan y Eva despierta, mientras yo camino de un lado al otro, porque deseo hacer tantas cosas, pero, ninguna de ellas va a evitarle el dolor que va a experimentar durante la recuperación.
— ¿Qué…? Duele…— dice ella y yo de inmediato agarro su mano y la beso.— Gracias a Dios estás bien. No sabes cuanto sufrí porque no estabas en Marruecos. No te imaginas todo lo que sufrí por ser un inútil que






