La tregua de la noche se disolvió con la luz fría del amanecer. El oncólogo principal, entró con una expresión que hizo que el café de Rafael se enfriara en sus manos.
—Tenemos los resultados de las pruebas de compatibilidad iniciales —dijo el médico, mirando a ambos—. Abigail, como esperábamos, eres una compatibilidad mínima. Es una opción, pero el riesgo de rechazo es muy alto para un niño tan pequeño.
Rafael dio un paso adelante, con la esperanza brillando en sus ojos.
—¿Y yo? Soy su padre