Mientras la paz se instalaba precariamente en el nuevo hogar de Rafael, en un rincón oscuro de la ciudad, Zoe rompió todo a su paso. Su mundo se había desintegrado. Su hermano ahora se negaba a hablar con ella, acusándola de haber arruinado sus posibilidades con Abigail. Convencido que su amor de hermano lo cegó y arruinó su amistad, su oportunidad de poder al menos verla.
Elizabeth, su gran aliada, estaba recluida en la casa, vigilada por algunos que ya no respondían a sus sobornos.
Zoe se mi