Elizabeth Baker observaba la lluvia golpear los ventanales de la biblioteca. El arresto domiciliario era una humillación que le quemaba la piel más que cualquier enfermedad. Ahora que sabía que Rafael tenía el video de la noche anterior, Zoe había fracasado estúpidamente y que el contrato de custodia que le arrebató a Abigail era ahora un papel sin sentido.
—No puedo creer que haya sido tan estúpida. La subestimé.
—¿Quiere que la saquemos de ahí? hice todo lo posible para que la señora Zoe pud