Abigail miró su teléfono con el mensaje que alumbraba en la pantalla. ¿Podía dejar que el odio le fanara y afectara a su hijo? ese pensamiento la atormentaba una y otra vez.
Abigail confirmó con un simple mensaje. Elizabeth Baker citó a Abigail en la biblioteca de la casa. Rafael estaba en el hospital, creyendo que Abigail había ido a casa de Rose a descansar unas horas. Elizabeth sabía que Abigail estaba en su punto de quiebre, y ese era el momento perfecto para atacar.
Sobre la mesa descansa