Elizabeth Baker no daba pasos en falso. Mientras el sol comenzaba a iluminar la ciudad, ella ya estaba sentada en la imponente biblioteca, rodeada de tres de los abogados más agresivos del país. Sobre la mesa habían carpetas llenas de la vida de Abigail, registros médicos, estados de cuenta, el historial clínico de su difunto padre. Cualquier cosa que sirviera para destruirla, estaba ahí.
—Quiero que presenten la demanda de paternidad y custodia total antes del mediodía —ordenó Elizabeth, su v