A la mañana siguiente, Elizabeth llegó en una silla de ruedas, rodeada de enfermeras privadas y con Zoe a su lado, luciendo una sonrisa de suficiencia. Para el mundo, Elizabeth era la bisabuela heroica que arriesgaba su frágil salud para salvar al heredero.
Rafael la esperaba en el pasillo. Su rostro estaba serio, con una frialdad que no llegó a imaginar tener con ella. Había pasado la noche coordinando con sus propios abogados y con un equipo de investigadores privados.
—¿Está todo listo, Raf