Max despertó con dolor de cabeza que sentía como si alguien estuviera usando un taladro dentro de su cráneo, su boca estaba seca como papel de lija y cada músculo de su cuerpo dolía como si hubiera corrido maratón, abrió los ojos lentamente sintiendo luz de la mañana filtrándose por ventanas como cuchillos en sus retinas.
No reconoció el techo, no reconoció las cortinas de seda, no reconoció nada hasta que giró la cabeza y vio a Charlotte durmiendo junto a él en la cama con sábana apenas cubrie