Anabela no había dormido ni un minuto, había pasado las últimas cuatro horas llamando el teléfono de Max obsesivamente mientras el pánico se convertía en terror y el terror en algo más oscuro que no quería nombrar, Eleanor había llamado diciendo que ella también había intentado contactarlo sin éxito.
El bebé pateaba constantemente como si sintiera su ansiedad, sus manos temblaban mientras marcaba el número de Max por vigésima vez escuchando el mismo mensaje automático que le decía que el teléfo