POV Emma
Mateo tenía veintidós años y la capacidad de comerse cuatro tacos al pastor mientras explicaba una conspiración familiar sin perder el hilo ni mancharse la camisa, lo cual era un talento que yo respetaba profundamente porque a mí se me caía la salsa encima solo de ver un taco.
—Empiezo por el principio —dijo con la boca medio llena porque Mateo no esperaba a tragar para hablar y eso era algo que Anabela llevaba dos décadas intentando corregir sin éxito—. Sofía pidió