Anabela miraba a Victoria sin poder procesar lo que veían sus ojos porque era imposible, había visto el veredicto culpable, había visto a los alguaciles llevársela esposada gritando amenazas, y ahora estaba aquí libre como si los últimos meses nunca hubieran pasado.
—¿Cómo...?
—¿Cómo salí de prisión federal de máxima seguridad? —Victoria sonrió con esa expresión que siempre usaba cuando sabía algo que otros no—. Dinero querida, dinero y conexiones que claramente subestimaste. ¿Realmente p