CAPÍTULO 33– Volver a casa.
El teléfono de Max vibró en la mesa de noche a las 3:47 AM. El sonido rompió el silencio de la habitación como un cuchillo.
Max despertó instantáneamente. Años de entrenamiento en la Agencia lo habían condicionado a reaccionar ante cualquier sonido inesperado.
Tomó el teléfono. Miró la pantalla.
"Madre."
Su corazón se detuvo por un segundo. Su madre nunca llamaba. Y mucho menos a esta hora.
Se incorporó en la cama. Anabela se movió ligeramente a su lado pero no despertó.
Max contestó.
—¿Madre?