El suero seguía corriendo por las venas de Max como fuego líquido. Cada pensamiento era una lucha. Cada palabra que quería retener se escapaba de su boca sin filtro.
Observó a Anabela mientras Lila salía de la bodega. Su expresión era una mezcla de determinación y miedo. Pero había algo más. Algo calculador en sus ojos que Max no había visto antes.
"Tiene un plan. Espero que sea bueno."
Porque el suyo acababa de irse al carajo.
—Anabela —susurró cuando estuvieron solos de nuevo—. No elimines es