La mañana llegó demasiado rápido,Ziara abrió los ojos antes de que el sol terminara de subir, con el corazón latiéndole fuerte… no de miedo, exactamente, sino de una mezcla extraña que no lograba nombrar, una mezcla que llevaba sintiendo desde la noche anterior, desde que le dijo a Yaniel que no pensaba esconderse.
Se levantó despacio, con el cabello suelto y la manta aún sobre los hombros no sabía qué ropa sería “correcta” para una reunión entre dos familias poderosas que estaban a punto de de