El salón de la mansión López estaba preparado con una solemnidad que rozaba lo intimidante. Grandes cortinas de terciopelo, muebles de madera pulida, y una mesa larga que parecía absorber la luz de los candelabros sobre ella. Todo olía a poder, control… y a decisiones que podían cambiar vidas.
Ziara permaneció cerca de la entrada, sujetando su bolso con las manos temblorosas. El recuerdo de la tensión del día anterior todavía la perseguía. Cada palabra, cada mirada, la había dejado agotada… y a