La decisión de Ziara no tardó en hacerse pública no porque ella hablara sino porque su silencio fue interpretado.
A las ocho de la mañana, su nombre ya era tendencia.
Ziara despertó con el teléfono vibrando de forma insistente,mensajes acumulados,notificaciones que no había pedido,menciones que no podía controlar.
Durante unos segundos, pensó en ignorarlo todo luego recordó algo esencial: el daño no desaparece porque cierres los ojos.
Desbloqueó la pantalla.
El primer titular la golpeó