El jardín de la mansión López estaba impecable.
Cada flor había sido colocada con precisión, cada mesa vestida con lino claro, cada copa alineada como si el más mínimo desorden pudiera romper el delicado equilibrio entre las dos familias. Era un evento informal solo en apariencia. En realidad, era una exhibición de poder, una antesala del acuerdo que todos fingían no llamar matrimonio.
Ziara lo entendía mejor que nadie.
Caminó hacia el jardín con pasos tranquilos, sin prisa, sin ansiedad. El ve