Capítulo 23.
En la noche, en la villa, Aitana va corriendo por las escaleras para abrir la puerta principal.
El sonido del timbre se escucha desesperante y frustrantemente interminable.
— ¿Qué diablos está pasando? — Susurra Aitana intentando ganar a Pablo un chico del servicio que va a abrir la puerta.
— Yo abro Pablo no te preocupes.
— Muy bien señorita de la Costa— Responde el joven dándose media vuelta y alejarse pero aun así siguiendo las indicaciones.
Debía revisar quien llegaba y sobre todo que hacía