Capítulo 23.
En la noche, en la villa, Aitana va corriendo por las escaleras para abrir la puerta principal.
El sonido del timbre se escucha desesperante y frustrantemente interminable.
— ¿Qué diablos está pasando? — Susurra Aitana intentando ganar a Pablo un chico del servicio que va a abrir la puerta.
— Yo abro Pablo no te preocupes.
— Muy bien señorita de la Costa— Responde el joven dándose media vuelta y alejarse pero aun así siguiendo las indicaciones.
Debía revisar quien llegaba y sobre todo que hacía la señorita de la Costa en los momentos de ausencia del señor Pacheco.
Aitana se confunde al ver a Lore con el rostro completamente rojo, cargando varias bolsas con alcohol dentro y otras cuantas que no lograba identificar qué era lo que tenían dentro.
— ¡Es un estúpido! ¡Eso es lo que es! ¡Un bastardo traidor! ¡Eso es lo que es! — Dice Lore con los ojos rojos.
— ¿De qué hablas?— Cuestiona Aitana dejándola entrar.
— No, no puedo platicar todavía. Necesito una copa en mis manos y vengarme de es