Capítulo 22.
León llega a la hacienda.
No había podido dormir en toda la noche, había estado planeando estrategias y, sobre todo, investigando.
León llega a la hacienda, agotado, después de una noche llena de trabajo intenso.
Sin embargo, en cuanto abre la puerta se queda completamente en shock.
Frente a él se encuentra esa rubia que lo había torturado noche y día, solamente envuelta en una toalla que parecía provocar en lugar de cubrir.
Sin embargo, el carraspea.
— ¡Señor Pacheco!— dice ella al mismo tiempo que comienza a bajar las escaleras desesperada, con el teléfono en la mano y mostrándole la pantalla.
Pacheco comienza a caminar a un costado al mismo tiempo que observa sin parpadear una sola vez el bajar de Aitana en las escaleras.
“Creo que… creo que esto es más de lo que puedo tolerar.” Piensa desesperado parándose detrás de una mesa para ocultar a su amigo que acababa de despertar de forma sigilosa, queriendo mostrarse de ella.
—¡Señor Pacheco, espere, espere, mire, por favor! Observe— d