LXXXVIII

Como nadie quiso acompañarme a buscar a Jacob decidí ir yo sola, tomé el auto de Darren aunque el insistió que no era buena idea debido a que era un poco tarde, que mejor me quedará descansando pero me negué, necesitaba saber que él estaba bien al menos físicamente porque en el ámbito emocional era evidente que no lo estaría en un buen tiempo.

La noche estaba gris y fría, una leve llovizna caía sobre nuestras cabezas y el frío se acumulaba. Mi madre se quedo en la entrada de la cabaña viéndome
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