LXVII
Mi amiga llamó a Alexander para decirle que tenía que hablar con él en persona, a pesar de que Alyla intentó intervenir para que la cita no se concretara no lo logró aún cuando casi siempre convencía a su padre con sus jugarretas y trucos de niña mimada. Ella y Zett ya estaban advertidos de lo que se venía a continuación, ambos estaban nerviosos y quizás yo les coloqué un peso demasiado grande para ser tan pequeños pero no quería que pensarán que yo había engañado a su padre sería un golpe demas
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