Desde su última discusión con Astor, Eleanor había mantenido su distancia, volviendo a frecuentar solamente la parte “olvidada” del palacio y Astor, aunque poco se interesaba en saber que era lo que sucedía con ella en estos días, periódicamente le informaba, había dejado de seguirla hasta las aguas termales, pues había notado que estaba desarrollando cierta atracción peligrosa la cual ponía en peligro la vida de la “humana” o eso era lo que él creía.
Cual fuera el caso, realmente ambos solamen