En la puerta, Isabella finalmente despertó. Al ver que Lorenzo ya estaba levantado, se apoyó en la pared y dijo con voz ronca:
—Lorenzo... ¿podemos empezar de nuevo? Olvidemos esos dos años, ambos cometimos errores.
Lorenzo salió y su brazo fue agarrado por Isabella. Él se soltó con expresión fría:
—Anoche fui muy claro contigo. No servirán tus intentos de dar lástima. Hoy mismo te vas de mi casa.
—Lorenzo, Lorenzo... —Isabella intentó seguirlo, pero tras dormir junto a la puerta toda la noche,