Se duchó, se lavó el cabello, se aplicó cremas y se maquilló. Para cuando terminó, las sopas y guisos en la cocina ya estaban listos.
Como la dieta debía ser suave y fácil de digerir, Marisela había preparado las verduras al vapor.
Luego empaquetó todo, se cambió de ropa y zapatos, y finalmente salió del complejo residencial.
Celeste había organizado todo perfectamente. Ya había alguien esperándola, la persona se bajó del auto y le abrió la puerta. Para su sorpresa, era el secretario de Ulises.