En estos momentos, en la oficina del presidente en el último piso del Grupo Cárdenas.
Lorenzo sostenía una taza de café mientras observaba el paisaje desde la ventana, con la mirada perdida, sin saber en qué pensaba.
Aurelio entró, vio su silueta de espaldas y dijo:
—Señor Cárdenas, estos días ha estado muy cansado, debería equilibrar trabajo y descanso.
Desde el jueves pasado el señor Cárdenas no había regresado a casa, siempre dormía en la sala de descanso de la empresa.
Incluso trabajaba los