Lorenzo cerró los ojos, las lágrimas silenciosamente deslizándose por las comisuras de sus ojos.
En este momento su estómago también comenzó a reaccionar, retorciéndose y apretándose, el dolor lo hizo acurrucarse.
Con esfuerzo buscó en su bolsillo y sacó el teléfono, llamó a emergencias, luego con sudor frío en la frente, apretó los dientes fuertemente.
Llegó la ambulancia, los guardaespaldas que vigilaban en las salidas del complejo vieron cuando sacaron a la persona y se enteraron de la situac