—¿Por qué Marisela resultó herida, dos secuestros, casi perdiendo la vida, no está todo relacionado con Isabella? En otras palabras, ¿no está todo relacionado contigo?
—Todo su sufrimiento lo causaste tú, ¿cómo tienes el corazón para esto? ¿Acaso Marisela te debe algo? ¿En qué te falló?
—Déjala en paz, ya ha sufrido suficiente, dos años de tortura matrimonial, y luego torturada por Isabella. Lorenzo, si aún eres humano, si aún tienes conciencia, te lo ruego ¿está bien?
...
En el centro del cuarto, Lorenzo estaba de pie con la cabeza baja, puños apretados, cuerpo tenso.
Cada palabra del abuelo era como una espina clavándose en su corazón, causándole un dolor insoportable.
—Déjame contar los daños que le causaste a Marisela, dos años de maltrato, tratándola como a una sirvienta.
—Las ampollas en sus pies, la fractura de huesos, la intoxicación por gas, etc., aunque algunas fueran obra de Isabella, ¿no eres tú el asesino indirecto?
—La lastimaste tanto que ya solo le queda la piel, ¿has v