Ese matrimonio no fue algo que Marisela fuera a arrebatar activamente, Lorenzo ni siquiera la había tocado durante el matrimonio, ella había sufrido tantas heridas, y su voluntad de divorciarse era firme.
Efectivamente no tenía nada por lo que debiera disculparse con Isabella, más bien era una persona digna de lástima.
En la mente de Daniel aparecieron las diversas heridas que Marisela había sufrido, la imagen final se quedó fija en ese brazo delgado lleno de cicatrices.
Daniel guardó silencio p