Isabella escuchó, con el rostro lleno de emoción, y hasta la pequeña sospecha que tenía al principio desapareció.
Resultó que no era que Daniel sospechara, había ido a buscar a los Cárdenas para respaldarla.
—Gracias, realmente eres muy bueno conmigo —dijo Isabella con gratitud.
—¿Entonces todavía amas a Lorenzo? ¿Aún quieres casarte con él? —preguntó Daniel.
—Solo tienes que asentir y haré que se case contigo, esto es una conclusión, no una suposición.
Isabella miró al hombre con expresión seri