Isabella escuchó, con el rostro lleno de emoción, y hasta la pequeña sospecha que tenía al principio desapareció.
Resultó que no era que Daniel sospechara, había ido a buscar a los Cárdenas para respaldarla.
—Gracias, realmente eres muy bueno conmigo —dijo Isabella con gratitud.
—¿Entonces todavía amas a Lorenzo? ¿Aún quieres casarte con él? —preguntó Daniel.
—Solo tienes que asentir y haré que se case contigo, esto es una conclusión, no una suposición.
Isabella miró al hombre con expresión seria, cuando dijo estas palabras su presencia era imponente, realmente magnánimo, no pudo evitar admirarlo profundamente.
Sabía que Daniel tenía la capacidad de cumplir su palabra, porque efectivamente ahora ella era más que suficiente para Lorenzo.
Entonces...
¿Realmente quería casarse o no?
¿Amor?
Desde el principio no existía tal cosa, lo que le llamaba la atención de Lorenzo no era más que su apariencia y dinero, además ¿por qué Marisela podía tener a un hombre así?
Después, Lorenzo era el homb