—Señor, hoy usted ha corrido mucho y se ha esforzado tanto, le pedí a Aurelio que reservara una habitación en un hotel cercano, vaya a descansar —dijo nuevamente el mayordomo.
—No se preocupe por el hospital, los doctores seguramente van a disponer que alguien haga rondas nocturnas para estar pendientes de la situación de la señorita Undurraga en todo momento.
—Entiendo, mayordomo, usted también váyase, ha trabajado duro y se ha esforzado mucho conmigo —dijo Lorenzo.
—No importa, lo importante e