Capítulo 566
Si los testimonios de los paparazzi se podían falsificar, en la vigilancia Isabella había abierto la estufa de gas de la cocina a medianoche...

—No mentí, ¿verdad? Será mejor que no te ciegues por el afecto familiar y pierdas la capacidad de distinguir el bien del mal —dijo Lorenzo con desdén.

Daniel levantó la cabeza para mirarlo, con ojos fríos y severos.

Aurelio, temiendo que volvieran a pelear, se acercó nervioso para "explicar":

—Señor Acosta, nuestro señor Cárdenas no quiso decir eso, él q
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