—Oye, ¿realmente te divorciaste del señor Cárdenas?
—Eh, no tengo malas intenciones, si no quieres decir no hay problema... —se apresuró a agregar.
Marisela asintió, con voz tranquila:
—Sí, ayer cuando pedí permiso por la mañana, fue para ir al juicio de segunda instancia.
Al escuchar esto, la colega se veía sorprendida.
Como era de esperarse de un matrimonio de familia adinerada, hasta para divorciarse había segunda instancia, realmente muy complicado.
—Divorciarse también está bien, ser nuera