Finalmente, cuando Manuel estaba empapado en sudor, llegaron sus "refuerzos".
Los directores y gerentes de varios departamentos vinieron a separar la pelea y mediar. Todos habían escuchado al señor Cárdenas insultar a su jefe, pero actuaron como si no hubieran oído nada.
No se podía provocar al señor Cárdenas, pero también había que cuidar la dignidad de Matías.
Con varios hombres de mediana edad corpulentos mediando, hablando hasta agotarse, persuadiendo constantemente, lograron a duras penas c