Luego una gran fuerza la hizo girar, perdió el equilibrio, los tacones altos no se mantuvieron firmes, y su otra mano terminó apoyándose en el traje en el pecho de Lorenzo.
—¿Quién es esa persona? —Lorenzo la miró fijamente con un par de ojos oscuros, lleno de contención mientras la interrogaba nuevamente.
Marisela levantó la cabeza y se encontró con esos ojos sombríos y llenos de un fuerte deseo posesivo, las ojeras hacían que se viera aún más feroz.
—¿A ti qué te importa quién sea? ¿Qué tiene