El auto iba más lento de lo habitual, naturalmente el tiempo de viaje también se extendió en un tercio.
Marisela sintió la brisa cálida, aspiró el aroma del pañuelo, su estómago se tranquilizó, y gradualmente sus párpados se volvieron pesados.
En su mente pensaba que no podía dormirse, que en un rato tendría que bajar del auto, pero no podía controlarlo, gradualmente perdió la conciencia.
Llegaron al complejo residencial Ciudad del Sol, el auto se detuvo. Ulises no escuchó el sonido de alguien a