Ya encontró la ubicación, así que cargó a ella hacia el elevador.
Por mala suerte, había otros residentes esperando el elevador. Al ver a un hombre alto y guapo cargando a su novia, no pudieron evitar mirarlo varias veces.
Ulises los miró de reojo, imperturbable, sin mostrar ni la menor culpabilidad de alguien que no pertenecía al complejo, completamente tranquilo.
Solo que si Marisela se hubiera quedado quieta habría estado bien, pero...
Los brazos delgados de la chica rodearon su hombro, como