Además él también dijo que le devolvería el collar.
¿Eso no significaba que sin gastar un centavo, había obtenido diez millones de dólares gratis?
Al mismo tiempo, desde ahora también tenía una nueva identidad: la señorita de los Acosta.
Isabella estaba emocionadísima, esto la emocionaba más que ganarse la lotería.
Por este lado, había logrado el reconocimiento familiar exitosamente, todo perfecto y armonioso.
Por el otro lado, la persona encargada de vigilar sus movimientos envió la ubicación,