—Pero bueno, no es seguro que la señorita Undurraga vaya a voltearte a ver, con esa boca tan venenosa que tienes, ya ahuyentaste a todas las mujeres, ¿no te vas a quedar solterón de por vida?
Del otro lado se hizo un silencio total, y después colgó la llamada completamente molesto.
Germán se echó a reír a carcajadas, sintiendo que por fin había logrado desquitarse, y luego se quedó viendo hacia el techo, realmente estaba muy aburrido.
Pero... tampoco tenía ánimos de irse de fiesta nocturna, cara