Del otro lado del teléfono, Ulises se sintió impotente ante las críticas.
—No es así, Marisela y yo ya hicimos las paces, ahora nuestra relación está bastante bien —se defendió Ulises.
—Ja, ja, quién te va a creer... —Germán mostró desdén y puso los ojos en blanco.
—Marisela prefiere sufrir en ginecología antes que mencionarte una palabra.
Al escuchar esto, Ulises frunció los labios y se quedó en silencio.
¿Era tan difícil pedirle ayuda? Era solo cuestión de una palabra, ¿por qué Marisela prefer