¡Estaba completamente arruinada!
El sonido de las sirenas policiales se escuchó a lo lejos, Isabella levantó la cabeza con pánico, incluso las palmas de las manos le temblaban.
—Isabella, estás acabada. Ya llegó la policía —se burló Sara.
—Exacto, gastos médicos, gastos de cirugía estética, daños morales, y agresión intencional. ¡Sigue pudriéndote en la cárcel! —agregó la otra modelo.
Isabella no las miró, sino que—
Instantáneamente salió corriendo.
Esta acción dejó a las tres personas presentes