En aquel momento, en la carretera fuera de la villa.
—Me apurabas tanto, y ahora que te toca a ti, llegas diez minutos tarde —dijo Ulises con las ventanillas bajas, apoyando ambas manos en el volante.
—Hablé un rato con mamá y me retrasé, vámonos, vamos a recoger a Marisela —respondió Celeste abriendo la puerta del copiloto y sentándose.
Ulises encendió el auto y se dirigió hacia el conjunto residencial Los Jardines de Sol.
Por otro lado.
Marisela había recibido el mensaje de Celeste y se prepar