Ulises no reaccionó a los halagos de Celeste, solo dijo:
—Ve a avisarles a papá y mamá, voy a sacar el carro.
Celeste asintió y bajó, mientras Ulises tomó las llaves del carro y se fue al garaje.
Los fines de semana el chofer tenía libre, así que hoy manejaría él mismo.
En la sala.
Celeste le contó a su mamá que ella y su hermano iban a salir a comer, Libertad preguntó:
—¿Solo ustedes dos?
—No, es que mi amiga nos invita, la que te había mencionado antes, Marisela —respondió Celeste.
—Su juicio