Terminada la plática de cortesía, Matías volvió a mirar a Marisela del otro lado.
La chica obviamente se había puesto fría, su ánimo arruinado por la súbita aparición de Lorenzo.
—La comida aquí no está muy buena, ¿vamos a otro lugar? —dijo Matías buscando una excusa.
Al escuchar que se iban a ir, Lorenzo se tensó.
La primera vez podía decir que fue casualidad, la segunda ya sería obviamente seguirlos a propósito. Aunque no le daba miedo que lo descubrieran, temía que Marisela se fastidiara con