Con solo un poquito, no habría perdido tan completamente.
—Te quiero, Marisela, te quiero... —confesó Lorenzo llorando y con la vista borrosa.
—Cuando desapareciste me preocupé mucho, dejé hasta las reuniones para buscarte...
—Cuando estuviste hospitalizada me sentí muy culpable y mal, tenía miedo de que no comieras bien así que te pedí comidas nutritivas...
—Desde que saliste del hospital, salía temprano del trabajo porque quería pasar más tiempo contigo, quería lavar verduras y cocinar juntos.