Matías asintió y dijo:
—Manuel es muy detallista, ve tú. Está en la esquina izquierda de mi oficina.
—Su gente ya llegó abajo, iré a recibirlos. En cuanto al café, con uno estilo italiano estará bien. No importa si no queda perfecto, seguramente el cliente ni lo probará, solo es un gesto de cortesía.
Marisela entendió que esto significaba que aquel cliente probablemente era demasiado exigente como para apreciar el café que ofrecía la empresa.
Entró a la oficina de Matías, se acercó a la máquina