—Ya que no eres recepcionista, ¿por qué haces trabajo de recepción? Y luego dices que no preparaste el café especialmente para mí.
Ante estas palabras, Marisela apretó los puños instantáneamente, mirándolo con leve enfado.
Los demás ejecutivos pasaron de la sorpresa inicial a la confusión, y ahora al asombro y perplejidad:
¿Acaso el señor Bustamante estaba... coqueteando abiertamente con Marisela?
Así, las especulaciones sobre la relación entre ambos se volvieron más sugestivas y ambiguas, con m