—¿Cómo puedes garantizar que no saldrán más tarde con solo verlas un momento? —argumentó Lorenzo.
—Así que dime dónde están, para que yo pueda...
—Si el señor Cárdenas está preocupado, puedo hacer que alguien vigile desde fuera —interrumpió Ulises.
Lorenzo apretó los dientes. Era evidente que Ulises había decidido no revelarle la ubicación.
Estaba a punto de decir algo más o intentar negociar con alguna cooperación comercial, cuando Ulises habló nuevamente:
—Si no hay nada más, me voy a casa. En